En la agricultura, el IoT está jugando un papel esencial al permitir un monitoreo más preciso y eficiente de los cultivos y el entorno agrícola, lo que ayuda a los agricultores a tomar decisiones informadas y a mejorar el rendimiento de las cosechas mientras optimizan los recursos.
Monitoreo de cultivos y suelos: Los sensores IoT se instalan en los campos para monitorear diversos factores como la humedad del suelo, la temperatura, la luz solar, los niveles de nutrientes y la calidad del agua. Con estos datos, los agricultores pueden ajustar las condiciones del entorno agrícola para maximizar el crecimiento de los cultivos, detectando posibles problemas como plagas o deficiencias nutricionales a tiempo.
Optimización del riego: Los sensores de humedad en el suelo conectados a sistemas de riego inteligentes permiten un riego eficiente y preciso, evitando el desperdicio de agua. Este tipo de tecnología también puede funcionar en conjunto con sistemas de predicción meteorológica, para adaptar el riego según las condiciones climáticas futuras, reduciendo costos y favoreciendo la sostenibilidad medioambiental.
Automatización de tareas agrícolas: En el sector agrícola, el IoT también permite la automatización de diversas tareas como la siembra, el monitoreo de la salud de las plantas y la cosecha. Los drones inteligentes, por ejemplo, son utilizados para vigilar grandes extensiones de tierra, identificar áreas problemáticas y optimizar la siembra de semillas. Esto no solo mejora la productividad, sino que también permite a los agricultores tomar decisiones más rápidas y precisas.